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El Blog de Belize

Ya es Navidad

Volvía del cole con mis amigas, estábamos muy contentas. Hacía mucho frío y por fin llevábamos guantes y bufanda. La Navidad a la vuelta de la esquina: ¡vacaciones y regalos!. Luces por las calles, todo tan iluminado, es muy bonito. Hablábamos de lo que queríamos que nos trajeran los Reyes, el Caga Tió y Papá Noel. La última clase además había sido muy divertida. La profesora nos explicó diferentes tradiciones navideñas. Hay países en los que colocan una planta que se llama muérdago en las puertas como símbolo de paz y amor. Y lo mejor de todo es que se colocan debajo de ella para besarse. ¿¿Besarse?? Todos nos alborotamos un poco con tan extraña tradición... Parece ser que era una costumbre ya de la época romana y que en los países anglosajones se estila mucho. Iván preguntó de dónde viene la tradición del Caga Tió. La profesora nos explicó que esta también es llamada Cachafuòc y en Aragón Tronca de Nadal… ¡Vaya con el Caga Tió! Es casi internacional.   Una chica de madre italiana nos habló de una tal Befana, otro chico nos explicó que Papá Noel en algunos países es San Nicolás, también explicaron que un tal Kolyada en Rusia trae regalos a los niños y Joulupukki en Finlandia… En definitiva millones de niños del mundo nos ponemos nerviosos por estas fechas y con motivo. Pensé que si todos imitamos a Papá Noel o a los Reyes Magos de Oriente o, si me apuras, al Caga Tió pero sin darnos golpes, podríamos regalar algo especial a un desconocido, sin esperar nada a cambio. En la esquina de mi casa hay un banco que es el hogar de un hombre que debe tener la edad de mi padre. Siempre me sonríe. Se me ocurre que un buen regalo para ese hombre sería un bote de alubias o lentejas. Un poco de turrón tampoco le iría mal... A veces los mayores creen que no nos damos cuenta de estas cosas, pero no es verdad, sabemos lo que no está bien, y no está bien que nadie pase hambre.   Navidad significa “comida” en muchas partes del mundo, de eso también me enteré en clase. Las familias pasamos mucho tiempo en la cocina. Mi madre, por ejemplo, prepara el pavo como le enseñó a hacerlo mi abuela y cantamos villancicos como “El Desembre congelat” o “Nadal deliciós”. Nada puede superar el olor del horno y las risas alrededor de la mesa mientras cantamos. Así que finalmente cogí la libreta donde tenía apuntados todos los regalos que quería recibir este año. Y comencé a tachar. Me quedé con dos. La caja de rotuladores que son sumamente necesarios y una pandereta con la que sueño desde que la vi en la tienda de instrumentos y está en el escaparate junto con los xilófonos. No necesito nada más. Quiero que todo lo demás se lo gasten los Reyes o Papá Noel en latas de alubias y lentejas. Así que lo escribí en la carta: Por favor compren alubias y lentejas para todos los que no tienen comida en Navidad. Y un poco de turrón, si es de chocolate mejor porque es el primero que se acaba en mi casa. Gracias. Y ¡FELIZ NAVIDAD!        
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